Los fondos europeos que van a llegar para reconstruir el escenario post-COVID, se perfilan como un inmenso reto de gestión para nuestro sistema, como apuntan varios expertos. Para el sector cultural son una oportunidad única para participar de manera activa en la construcción un futuro más sostenible. Tal y como afirma Pau Rausell en su último artículo, la actividad de los sectores culturales y creativos encaja, sin forzar nada, en prácticamente en todos los objetivos perseguidos: para la innovación y la digitalización, para la cohesión, la resiliencia y los valores comunes, para la acción contra el cambio climático, para la gestión de la migración y para el soft power y las relaciones exteriores. Por eso insta al sector cultural a presentar propuestas convincentes, bien armadas, con argumentos rigurosos y datos comprobados. Y a los gobiernos locales, regionales y nacionales, a facilitar a la cultura las plataformas y mecanismos adecuados para poder acceder a esa financiación que no tiene precedentes en la historia de nuestro país.

En esta misma línea se ha pronunciado en carta abierta, Culture Action Europe, el pasado 30 de octubre. En ella, apela  al papel central de la cultura en los planes de recuperación europeos para lograr un resurgimiento sostenible, inclusivo y con visión de futuro de nuestra vida social y económica. De todos es sabido que los sectores culturales y creativos (CAC) se encuentran entre los más afectados por la pandemia: actividades paradas, destrucción de puestos de trabajo, pequeñas empresas al borde de la quiebra…por todo esto piden a la Comisión Europea que anime a los Estados miembros a integrar plenamente la cultura en sus planes nacionales de recuperación y resiliencia con el objetivo último de reconstruir un ecosistema cultural dotado de unos valores y una identidad alineados a los del desarrollo sostenible. Es ahora o nunca.